fang

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work in progress

Fang means mud in valencian; a soft and malleable material, resulting from the mixture of two primary elements, which significates us historically, economically and culturally. This idea of duality was expressed by the writer Joan Fuster in his book “Nosaltres els valencians” when he asserted that “The Valencian, when he thinks of his entity as a people, finds himself uncertain: he senses that it is neither meat nor fish”.

Looking into the history of the Valencian Community, we observe that since our foundation as a Kingdom in 1238 we have been constituted as a sum of Catalans and Aragonese, two defined identities that forged a new feeling of belonging to the territory due to the implantation of the regional code of laws. A few centuries later, in the constitution of the Spanish state, while a strong national identity was being established, discordant voices began to emerge regarding the prevailing centrality; especially from the 60s, and thanks to the aforementioned essay by Fuster, which promoted a break with this centrality, and which brought with it a great polarization of feelings regarding who we are. Such a need for reaffirmation was addressed by the sociologist Joan Francesc Mira in “Sobre la nació dels valencians”, arguing that “the Valencian identity is right now an irregular construction, globally weak and dispersed, except when it is specified in belonging to a society defined by a name and a territory for more than seven and a half centuries ”.

These premises are the starting point of a project that approaches the territory as an engine to find symbols that represent what our character is, what identifies us; a reality that is indefinite, dual, and sometimes contradictory, understood thanks to the mixture.

Fang is a representation of the most characteristic features of the Valencian identity through its territory.



Fang significa barro en valenciano; un material blando y maleable, resultante de la mezcla de dos elementos primarios, que nos significa histórica, económica y culturalmente. Esta idea de dualidad la plasmó el escritor Joan Fuster en su libro Nosaltres els valencians afirmando que “el valenciano, cuando piensa en su entidad de pueblo, se encuentra «incierto»: presiente que no es carne ni pescado”.

Al estudiar la historia de la Comunitat Valenciana, observamos que desde nuestra fundación como Reino en 1238 fuimos constituidos como suma de catalanes y aragoneses, dos identidades definidas que forjaron un nuevo sentimiento de pertenencia al territorio gracias a la implantación de los fueros. Unos siglos después, en la constitución del estado español, y mientras una nueva identidad nacional se instauraba con fuerza, surgieron voces discordantes respecto a la centralidad imperante; sobretodo a partir de los años 60 y gracias al citado ensayo de Fuster, que promovía una ruptura con dicha centralidad, trayendo consigo una polarización de sentimientos respecto a quién somos. Tal necesidad de reafirmación fue abordada por el sociólogo Joan Francesc Mira en Sobre la nació dels valencians, argumentando que “la identidad valenciana es ahora mismo una construcción irregular, globalmente débil y dispersa, excepto cuando se concreta en la pertenencia a una sociedad definida por un nombre y un territorio desde hace más de siete siglos y medio”.

Estas premisas son el punto de partida de un proyecto que aborda el territorio como motor para encontrar símbolos que representen cuál es nuestro carácter, qué nos identifica; una realidad que se muestra indefinida, dual, en ocasiones contradictoria, y que se entiende gracias a la mezcla.

Fang es una representación de los rasgos más característicos de la identidad valenciana a través de su territorio.